Ahora más que nunca muchos nos enfrentamos ante la posibilidad de invertir en arte. Ventas y subastas millonarias y un incremento mundial en la cantidad de ferias son dos indicadores del crecimiento que el mercado del arte está experimentando.
Con estos incentivos económicos hay más de alguno que se preguntará ¿puedo yo invertir en arte? Y la respuesta es sí. Cualquier persona que goce de cierta estabilidad económica puede empezar a coleccionar arte. Aunque escuchemos en los medios de los increíbles precios de obras de artistas consagrados existen en el mercado obras al alcance de muchos.
Pero también tiene su mística y empezar a construir una colección de arte tiene que nacer de una motivación más allá de la económica pues el coleccionista no solo tiene que invertir una suma de dinero sino también tiempo para informarse sobre artistas, movimientos y seguir muy de cerca cualquier noticia del mercado.
Pero ¿Qué necesitamos saber para tomar ese primer paso?
Lo primero es informarse, visitar museos, exposiciones y ferias. Esto es importante no solo para explorar el mercado sino también para delimitar nuestros gustos. Hay obras que nos enamoran a primera vista, hay otras que nos toma tiempo apreciarlas y son esas respuestas emocionales las que debemos ir buscando y reconociendo dentro de nosotros mismos. Debemos lograr un balance entre una buena inversión y una adquisición de la cual podamos disfrutar.
Una colección debe de tener coherencia, un hilo conductor que le dé una identidad como grupo.
Hay que ser prudentes y saber cuando dejarse llevar por las modas. Su principal característica es que son pasajeras y como pueden beneficiar nuestra inversión pueden también dañarla en gran manera.
En cuanto a los artistas hay dos opciones: noveles y consagrados. Hay que tomar en cuanta que la inversión en los artistas nuevos conlleva un riesgo mayor pero, si acertamos, la rentabilidad también es mayor.
Pasa lo contrario con artistas ya consagrados, la seguridad de invertir en artistas conocidos es mayor aunque el precio de las obras también es más alto. Uno de los aspectos a considerar con artistas consagrados es que son víctima de falsificaciones, en especial dentro de la obra gráfica. Para evitar un engaño siempre hay que asegurarse de la procedencia de la pieza o adquirirlas con empresas reconocidas y responsables.
Son recomendables los certificados de autenticidad y las pruebas de compra que respalden la obra adquirida, sobre todo si se prevé vender la colección más adelante.
Las piezas en las que se debe invertir deben tener una demanda entre moderada y alta, una buena conservación, calidad en técnica y ciertas cualidades intrínsecas de la obra como innovación, originalidad, etc. Que las obras cumplan con estas características asegura, en cierta medida, que el precio de ellas se mantenga en el mercado.
Finalmente, el consejo más grande es siempre comprar piezas que sean de gusto personal pues si bien es una inversión, el arte debe deleitar al que lo observe y tener una conexión emocional con su dueño.